Por Máximo Campos

Desde hace mucho tiempo, las nuevas tecnologías se vienen utilizando para diferentes medios artísticos y el camino sonoro no se ha quedado atrás. En esta oportunidad presentamos la renovable existencia del concepto Chiptune que, en su máxima expresión, rescata del olvido sonidos generados de videojuegos en formato 8 bits.

Un poco de historia…

Alrededor de los años 70 la música para videojuegos se limitaba únicamente a dos tonos o notas, siendo monofónica y cíclica, usadas sólo entre fases o al comienzo de una partida. Sin embargo, a finales de esta década, se comienza a hacer uso de sampling de los sonidos creados para videojuegos de arcade con el fin de enriquecer las atmosferas de la música electrónica. Un ejemplo de esto es el grupo Yellow Magic Orchestra (YMO), que integra en su álbum de 1978 las melodías de los juegos Space Invaders y Gun Fight.

Luego, para los años 80 con la creación de nuevas tecnologías, se podían realizar sonoridades más completas, permitiendo una variedad de tonos simultáneos, a veces ocho o más, que acompañaban al jugador en su lucha por lograr la victoria.

En la actualidad se sigue ocupando el hardware o consolas como la Game Boy, la Atari ST o el Commodore 64 para realizar ritmos y melodías más complicadas, trabajadas en tiempo real, creando una escena electrónica en crecimiento en nuestro país.

La cultura del Chiptune arranca desde el viejo continente con la expansión de la filosofía “DIY” (Do It Yourself) que, en su significado y traducción es “Hazlo Tú Mismo”, tomando como instrumentos consolas de videojuegos que quedaron abandonadas en algún rincón olvidado o siendo rescatadas desde basureros cibernéticos, como se puede apreciar en el documental “Europe in 8 bits” del director Valenciano Javier Polo. Pero esto no queda solo en la reutilización de la ‘basura’ para salvar al planeta, sino que es una propuesta más ligada a lo Underground, a la cultura de las tecnologías antiguas en un intento por despojarse de la esclavitud de lo nuevo, lo último, lo más de moda.

La música en 8 bits le vuelve a dar vida a la imaginación de los videojuegos antiguos con títulos como Double Dragon, los diferentes Mega-Man y el tan querido Mario Bros, entre muchos otros. Es casi imposible no recordarlos en medio de las presentaciones y bailes de los eventos que se realizan en la Región Metroploitana relacionadas a este movimiento sonoro cargado de colores y glitch.

Así, este estilo no se limita solo al sonido electro-videojuego-pop clásico de las consolas. También se puede modificar de tal manera que los bits tejidos pueden sonar muy frescos y explosivos, si es que el programador-músico lo requiere.

Y sí, ¡en Chile también tenemos Chiptune!

Como muchas cosas rebotan por este nutrido país y se absorben cual esponja, se comienzan a gestar los primeros bits creados con una Game Boy desde el año 2000 y, ya más concretamente, con nombre y apellido a mediados del 2005 con el proyecto titulado Una Niña Malvada del músico nacional Rano? (su nombre es con signo de interrogación y su alter ego en femenino para desmarcarse del ‘Club de Toby’ de la escena electrónica). En ese entonces no existía una escena de esta línea explorativa sonora en Chile. Sería después de un corto letargo que la escena Chiptune nacional comienza a renacer con procesos de vaivén en diferentes etapas y con la evolución de las nuevas redes sociales y plataformas de difusión como MySpace, Blog y foros que llegaron en cierto periodo, pero siempre manteniendo el sistema de consolas vintage.

En la actualidad, existen cuatro olas fundamentales de la exploración sonora de Chiptune en nuestro territorio, las cuales describiremos brevemente, una por una.

En su primera etapa, desde el 2005, este estilo es introducido por Una Niña Malvada y Noobelesia, dando paso a la segunda oleada, desde 2008 a 2012, comandada por H#xz, Analog y Foco, considerado este último el primer compositor de música para videojuegos (VGM) en nuestro país. Luego, entre los años 2012 y 2016, sigue el tercer movimiento con referentes como Kbt, Utsuho, Clsource e YZYX.

Y, por último, desde hace dos años aproximadamente, esta nueva camada de Chiptune se desarrolla con los músicos Jota Capsula y Bluu, quienes continúan armando una escena más solida, creando eventos especializados de Chiptune como las “Once Súper Portable” dictadas en la Casa de los Diez en pleno centro de Santiago o participando de la Megamambo Gameparty en la comuna de Talagante. Además, ya está en marcha la comunidad en Facebook, titulada “Chiptune en Chile CTM”, donde se puede contactar a diferentes personalidades de esta rama electrónica que llegó para quedarse.

Usted puede ser parte del mundo Chiptune

Acá existen varios lugares donde es posible conseguir alguno de los dispositivos necesarios para comenzar a crear estas sonoridades. Por ejemplo, en las diversas ferias libres periféricas de la capital, o en el clásico Bio-Bio (y otras latitudes reconocidas de cachureos en desuso), podrá adquirir una Game Boy u otro tipo de hardware, con un poco de suerte y sin mucha plata.

Pero ¿Cómo? ¿Dónde? El músico y VJ nacional, Bluu, o su nombre de nacimiento Juan Pablo Polanco, especialista en esta materia, comienza a dictar clases de introducción al mundo del Chiptune en la Casa de los Diez (Santa Rosa 179, esquina Tarapacá), más específicamente desde los cuarteles centrales de Casa Ruido, donde podrá enterarse y empaparse aún más de esta hermosa escena local en crecimiento.

Por el momento es un nicho pequeño, pero con gran potencial de desarrollo. Invitamos a interiorizarse en este mundo cargado de sonidos blip-blop y salir de sus escondites para sumar aun más a las ramas de este árbol gigante que es la música electrónica de autor. ¡A mostrar toda la creatividad del nerd que llevamos dentro!

About The Author

Músico, conductor y comunicador de la escena electrónica nacional. Co-fundador del programa dedicado a entrevistas a músicos electrónicos Ciudad Sonora. También creador del programa Campo Eléctrico. Además presentador y parte del equipo de Café con Cables.

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