Por Freddy Musri

Jim Hast (Jaime Muñoz) es un artista multifacético, productor musical, cantante, autor de sus propias canciones, bailarín y videasta. Sus presentaciones como músico lo han llevado a presentarse por los escenarios de Lollapalooza, GAM y a una gira por España el año 2015. Este 2017 realizó un nuevo tour por Europa con la obra “Rito de Primavera”.

Hoy a través de una entrevista para N.E profundiza acerca de su carrera musical y nos presenta un nuevo videoclip de su trabajo titulado ‘That’s me trippin’ en colaboración con el productor español Piek.

N.E: ¿Cómo empezaste en la música?

Jim Hast: Fue en medio del boom del hip-hop chileno, por ahí por el 97. Empecé rapeando y haciendo scratch en tocatas de sectores periféricos donde estaba todo pasando; los raperos me decían el “caeza e pishí” o el “care barbi”. Grabábamos en cassetes, íbamos sobreescribiendo y sumando ruido de cinta. Los vinilos los teníamos que pedir a EEUU, se demoraban ene y típico que quedaban súper raspados de tanto darles. Recuerdo ese sonido low-fi y la efervescencia cultural de esa época…

N.E ¿Qué te hizo enfocarte en la producción de música electrónica y sus variantes?

Jim Hast: En parte la independencia, poder crear todo desde mi casa con lo que había. Y luego, el gusto por lo abstracto, lo peculiar; ahí la electrónica llenó ese deseo de alcanzar sonoridades evocativas, paisajes sonoros, etc.

N.E ¿Cómo llegaste a colaborar con Piek en ‘That’s me trippin’, cuál es la historia detrás?

Jim Hast: Cuando estaba viviendo en NYC, me contactó Ignacio Galdón ofreciéndome representación en España, sus ganas de mover mi música nos han traído varios regalos, entre ellos esta colaboración. Piek, desde su estudio en Navarra, me mandó una base re simple, pero que ya evocaba un espacio onírico para la voz. El encargo traía también una letra escrita por Tony Phillips desde EEUU que resonó bastante conmigo. Creé la melodía y se la mandé a Piek. Me escribió super entusiasmado por lo que surgió, luego se tomó un tiempo y completó la producción. Quedamos recontentos con el resultado, tanto así que Piek decidió hacer de éste el single oficial de su álbum “Despertar”. Fue entonces cuando me llamó para ofrecerme realizar el videoclip junto al equipo chileno con el que ya había creado “bridges to you”.

Junto a mi hermano, Matias Lorenzo, quien esta vez dirigió la pieza, armamos este viaje audiovisual trabajando en red con reconocidos animadores de distintos países del mundo. La pieza me sorprende cada vez que la veo, enajenante, logra transmitir eso que nos resonó a todos los implicados.

Es alucinante como hoy en día es posible conectarse creativamente con gente de todas partes del mundo y crear algo que va mas allá de las individualidades. El tema ha sido remezclado por varios DJs y productores de Europa, me han llegado podcast de varios núcleos de electrónica, hasta de la BBC, donde suena el tema, ahora en versión Club.

N.E: También eres bailarín, cuéntanos acerca de la obra “Rito de Primavera”; y tu gira por Europa presentando este clásico.

Jim Hast: Para mí bailar y hacer música es lo mismo, me es imposible moverme sin un beat o un motivo en la cabeza. Me acerco a la danza desde esa simpleza, sin una gran expertis, pero con el mismo sentir que me evoca la música.

José Vidal me invitó a participar de este montaje a partir del aniversario de la obra de Stravinsky, “Le sacre du printemps”. Nos puso a 40 performers a investigar en base a repeticiones de pequeñas células de esta tremenda obra musical. Fue imposible resistirme a llevar mis máquinas a los ensayos en el GAM y ponerle unos beats a estos samples que traen consigo una verosímil traducción musical del universo mismo. Fue esa repetición y esa búsqueda intuitiva de este tremendo coreógrafo chileno la que nos llevó a crear esta performance interactiva vista por más de trece mil personas en Chile y recientemente en Holanda y Francia. La acogida fue super cálida, completamente sold-out. Entendí que logramos traspasar el limite de lo virtuoso, romper la cuarta pared, emocionando y transmitiendo la urgencia del baile a miles de personas. Un ejercicio casi chamánico que, aunque agotador, me dejó el corazón lleno. Es bacán para uno como solista sumarse a un colectivo y ser uno más, si bien pude ser parte importante de la génesis de la obra, la gracia estuvo en el colectivo, la bandada que conforma un ser danzante, más allá del ego, desde tu propio baile individual unirse en comunión con los demás.

N.E También hiciste la música para esta obra, ¿cuáles fueron los desafíos?

Jim Hast: Sin duda, el desafío más grande de mi carrera artística. Y no me puedo quejar, girar bailando mi música disuelto entre 500 personas es un placer inolvidable, pero que significó una tremenda empresa detrás.
Creo que no hubiese podido llegar a completarlo sin la ayuda de mi gran amigo y socio musical Andrés Abarzúa. Nos encerramos en nuestro estudio a crear durante un mes sin interrupciones, teníamos visitas del coreógrafo y de algunos interpretes para ir ajustando. Ayudó bastante el que yo bailase dentro para crear líneas musicales que van a la pata con el movimiento. Y claro, estudiar a Stravinsky fue súper enriquecedor, inspirarnos en una obra que cambió la historia de la música nos trajo grandes aportes que se ven reflejados en lo que ahora estamos produciendo.

N.E ¿Cuáles son tus principales influencias en la música?

Jim Hast: Creo que mi principal inspiración es lo humano, cuando conecto con un sentir personal que al ser honesto alude a lo colectivo. La relación inseparable del cuerpo con la música; el baile, siempre están presentes en mi trabajo, de hecho casi siempre compongo de pie y termino con las piernas adoloridas.
La naturaleza me enseña con su geometría perfecta y su inexorable crecer a ir buscando la luz. Hay un montón de artistas tanto reconocidos como más “under”, que también están en esa línea y que me inspiran tocando esa fibra, cuando sangran música y son verdaderos en su expresión.

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